Éste libro de Arturo Pérez Reverte personalmente no me ha gustado mucho. En un principio me interesó bastante el tema del que trataba ya que el mundo de los grafitis era algo que desconocía totalmente y me ha gustado saber un poco más de él. No obstante no me gusta que la narración del libro sea en primera persona, prefiero un narrador omnisciente y me costó coger el hilo de la historia. Anteriormente ya había leído un libro de éste autor: la sombra del águila y no me gustó en absoluto. ya que cambiaba de narrador constantemente y perdías el hilo. A pesar de ello no he ido predispuesta a que no me iba a gustar si no que todo lo contrario, pensaba que iba a estar mejor. A su favor he de decir que el final es muy interesante y para nada lo esperaba, de hecho es uno de los finales más interesantes que he leído de un libro. Por ese motivo no me ha terminado de disgustar.
Me parece muy curioso que la protagonista sea homosexual y haga todo lo que hace por amor prácticamente, ese detalle hace que la novela sea más original. Un ejemplo claro de como el amor no tiene sexo ni raza y mueve montañas.
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