En este
comentario voluntario debemos hablar sobre nuestros años de instituto. Yo llevo
solo tres años en el IES San Juan de Dios ya que anteriormente los tres
primeros años de secundaria estuve cursando en el Sidón. El motivo de mi
cambio, no fue nada especial, ya que solo quería estar más tiempo con mis
amigas y además cambiar de aires ya que me vendría bien. Por ello empecé 4º de
ESO en mi instituto y a partir de ahí se rompieron los tópicos que se
escuchaban “allí abajo” donde decían que el Sidón era mejor que el San Juan. No
menosprecio a ninguno ya que ambos me han enseñado mucho y en ambos tengo
grandes amigos y grandes profesores.
Mi primer día
en el Sidón fue como el de todos, pero sin embargo mi primer día en el San Juan
de Dios fue un tanto extraño ya que mis amigos de la clase ya llevaban tres
años en el instituto por lo que se lo conocían de memoria y yo no. Cada cambio
de clase para mí era una pérdida ya que no entendía eso de las clases con números,
ni sabía en qué modulo me tocaba ni nada, por lo que seguía a los de mi clase y
en numerosas ocasiones de despiste me perdía. Sin embargo con el paso del
tiempo me fui acostumbrado y hay que decir que no hay nada mejor que los
cambios de clase para despejarse y además perder un poco de tiempo de la
siguiente hora.
Una de las grandes anécdotas del instituto fue sin duda nuestro viaje a Roma, algo que no podré olvidar nunca. Cada día pasaba algo nuevo, ya que fuimos dispuestos a pasarlo muy bien y aprovechar cada momento. Entre esto podemos destacar todas las madrugadas sin dormir por lo que al día siguiente el cansancio se notaba en todas las caras, además hay que sumarle las broncas de los profesores de las cuales ahora nos reímos y innumerable de cosas más que nos hicieron pensar que debíamos hacer mas viajes, por lo que al siguiente año nos apuntamos a la excursión a Granada la cual también fue inolvidable, e inolvidable también fue nuestro monitor el cual no paró de perseguirnos durante todo el viaje.
Una de las grandes anécdotas del instituto fue sin duda nuestro viaje a Roma, algo que no podré olvidar nunca. Cada día pasaba algo nuevo, ya que fuimos dispuestos a pasarlo muy bien y aprovechar cada momento. Entre esto podemos destacar todas las madrugadas sin dormir por lo que al día siguiente el cansancio se notaba en todas las caras, además hay que sumarle las broncas de los profesores de las cuales ahora nos reímos y innumerable de cosas más que nos hicieron pensar que debíamos hacer mas viajes, por lo que al siguiente año nos apuntamos a la excursión a Granada la cual también fue inolvidable, e inolvidable también fue nuestro monitor el cual no paró de perseguirnos durante todo el viaje.
Una de las
anécdotas en cuanto a la asignatura de proyecto integrado fue el día en el que había
que hacer una foto a un animal. Yo para no variar esperé hasta el último día a
última hora por lo que al salir de mi casa en busca de un animal para fotografiar
no encontré ninguno. Además hay que destacar que quedaban 30 minutos para subir
la foto y en ese mismo momento empezó a llover. Decidí ir al"caminillo" a
hacerles la foto a los típicos gatos que SIEMPRE están en el árbol pero con la
lluvia se habían escondido. Al llegar a mi casa (sin foto) mi madre había
llegado a mi casa con una tortuga (que era de mi tía) y por fin tras un intenso
contra reloj logré subir la foto.
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