martes, 5 de mayo de 2015

Anécdota-Julia Barra Flor

En este comentario voluntario debemos hablar sobre nuestros años de instituto. Yo llevo solo tres años en el IES San Juan de Dios ya que anteriormente los tres primeros años de secundaria estuve cursando en el Sidón. El motivo de mi cambio, no fue nada especial, ya que solo quería estar más tiempo con mis amigas y además cambiar de aires ya que me vendría bien. Por ello empecé 4º de ESO en mi instituto y a partir de ahí se rompieron los tópicos que se escuchaban “allí abajo” donde decían que el Sidón era mejor que el San Juan. No menosprecio a ninguno ya que ambos me han enseñado mucho y en ambos tengo grandes amigos y grandes profesores.

Mi primer día en el Sidón fue como el de todos, pero sin embargo mi primer día en el San Juan de Dios fue un tanto extraño ya que mis amigos de la clase ya llevaban tres años en el instituto por lo que se lo conocían de memoria y yo no. Cada cambio de clase para mí era una pérdida ya que no entendía eso de las clases con números, ni sabía en qué modulo me tocaba ni nada, por lo que seguía a los de mi clase y en numerosas ocasiones de despiste me perdía. Sin embargo con el paso del tiempo me fui acostumbrado y hay que decir que no hay nada mejor que los cambios de clase para despejarse y además perder un poco de tiempo de la siguiente hora.

Una de las grandes anécdotas del instituto fue sin duda nuestro viaje a Roma, algo que no podré olvidar nunca. Cada día pasaba algo nuevo, ya que fuimos dispuestos a pasarlo muy bien y aprovechar cada momento. Entre esto podemos destacar todas las madrugadas sin dormir por lo que al día siguiente el cansancio se notaba en todas las caras, además hay que sumarle las broncas de los profesores de las cuales ahora nos reímos y innumerable de cosas más que nos hicieron pensar que debíamos hacer mas viajes, por lo que al siguiente año nos apuntamos a la excursión a Granada la cual también fue inolvidable, e inolvidable también fue nuestro monitor el cual no paró de perseguirnos durante todo el viaje.


Una de las anécdotas en cuanto a la asignatura de proyecto integrado fue el día en el que había que hacer una foto a un animal. Yo para no variar esperé hasta el último día a última hora por lo que al salir de mi casa en busca de un animal para fotografiar no encontré ninguno. Además hay que destacar que quedaban 30 minutos para subir la foto y en ese mismo momento empezó a llover. Decidí ir al"caminillo" a hacerles la foto a los típicos gatos que SIEMPRE están en el árbol pero con la lluvia se habían escondido. Al llegar a mi casa (sin foto) mi madre había llegado a mi casa con una tortuga (que era de mi tía) y por fin tras un intenso contra reloj logré subir la foto.

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